Manifiesto universitario


Comunidad universitaria: estudiantes, docentes, administrativos, autoridades.

Tenemos que ver con preocupación cómo los patrones de descomposición social que sufre nuestro país han penetrado nuestras instituciones, manifestándose tanto en la vida académica y escolar en forma violenta y degradante, como en la vida cotidiana de toda la comunidad universitaria.

Las universidades y en general las instituciones de educación superior, que históricamente eran la conciencia de los pueblos y del Estado, porque de ellas emanaban tanto el conocimiento filosófico, científico, humanístico y ético, como los fundamentos de muchos sistemas de valores y de comportamientos que hacen posible la vida civilizada, hoy día están sometidas por normas y fenómenos sociales que las han apartado de tan importante objeto social.

La corrupción, la frustración y la violencia, ya ha invadido los espacios académicos y escolares. Por enojo, temor o simplemente porque se puede, podemos ser víctimas o victimarios; someternos a los antojos y caprichos de quienes entienden el poder como un mecanismo de acumulación de riqueza simbólica o material; victimizar a los integrantes de la comunidad universitaria a través de mecanismos de desinformación; ser carne de cañón solo por tener o querer actuar bajo nuestro derecho y obligación del ejercicio ciudadano.

Las universidades y las instituciones de educación superior, son ahora espacios proclives a la violación de los derechos, de la violencia de género, de la narcocultura y, lo peor de todo, de la ausencia de acciones con carácter crítico dirigidas a influir, como lo necesita urgentemente nuestra sociedad, en modelos de comportamiento responsables, profundos y democráticos.

Los universitarios no debemos seguir la ruta del silencio, ni aceptar comportamientos que denigren o alteren los derechos y las esperanzas de una vida plena; los universitarios debemos recuperar, antes de perderlos todos, los espacios críticos que la academia abre como proyecto de futuro.

Los universitarios debemos asumir:

  • La inmediata reflexión en torno a los sucesos violentos que han afectado a la comunidad universitaria y de ella, erigir un frente de apoyo fundado en los pilares de nuestra identidad universitaria.
  • Evitar las prácticas sustentadas en la corrupción y compra de conciencias: los docentes debemos recuperar nuestro compromiso por formar a los estudiantes; los estudiantes deben recuperar su papel como actores dinámicos en su propio proceso de formación profesional.
  • Evitar el plagio, la piratería y las prácticas docentes y estudiantiles que simulen el proceso formativo; la comunidad universitaria tiene derechos y obligaciones que se deben ejercer sin que medie la corrupción o la impunidad.
  • Si es necesario mejorar los procesos de gestión escolar y universitaria, la comunidad en su conjunto debe ser partícipe comprometida de ello, teniendo como horizonte siempre, una sociedad libre de miedos, corrupción y violencia, liderada por personas que consolidaron su trayectoria de vida, con los más altos y nobles valores sociales, en los espacios universitarios.

De forma cotidiana, el universitario, sea autoridad, docente, estudiante o administrativo, debe comprometerse:

  • A actuar de manera responsable ante sus funciones y tareas a desarrollar.
  • Solidarizarse y colaborar con los otros en su protección, calidad de vida y uso de tiempo libre.
  • Respetar los derechos de los demás y respetar las normas que hacen posible la convivencia cotidiana dentro y fuera de la universidad.
  • Evitar cualquier tipo de violencia y denunciar con responsabilizad y certeza a quienes por cualquier medio buscan provocarla, especialmente hacia la comunidad universitaria.
  • Participar en el Foro Universitario Permanente, de manera activa, crítica y propositiva.
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Acerca de acadum

Mexico D.F. Diseñador Gráfico por la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Maestro en Ciencias de la Educación por la Universidad del Valle de México. Doctor en Estudios Regionales por la Universidad Autónoma de Chiapas y Doctor en Educación y Comunicación Social por la Universidad de Málaga. Docente de nivel superior en Diseño Gráfico, Comunicación, Mercadotecnia y Educación. Docente en en nivel de maestría en Estudios Culturales, Reingeniería de la Educación y Publicidad. Experiencia laboral en Educación de Adultos, administración de la educación y docencia. Ha publicado "Tiempos de Otoño. 2002. Chiapas. Ortega y Romeu.
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